martes, 22 de julio de 2008

Nunca termina

Me llamaste, dijiste que querias hablar conmigo. Era diciembre, en esos dias en que todo parece que termina para volver a empezar en unos dias. Sol. Calor. Arboles. Era la ultima vez que nos ibamos a ver, hasta que el febrero siguiente nos volviera a juntar. Era la ultima oportunidad, ese momento que quizas habiamos esperado, el tener que decirlo cuando ya no hay mas lugar para las vacilaciones.
Arreglamos para las 11 de la mañana de aquel sabado de diciembre. Despues del examen, ibamos a ir a algun lugar a charlar de eso que teniamos que decirnos. Mucha expectativa. Esa misma expectativa que se crea cuando sabes lo que tenes que decir, pero no lo que te van a decir.
Las 11 llegaron, muy lentamente, era el momento, la oportunidad que teniamos de decirnos la verdad. Te mire, me miraste, me mentiste, no supe que decir.
Quizas cualquier personate hubiese insultado (es muy facil hacerlo, solo se insulta de una forma poco elegante y se termina todo), no podia. Eras demasiado para mi como para insultarte (a veces lo seguis siendo), eras demasiado como para tratarte mal, como para buscarle una explicacion mas o menos logica a ese planteo.
Todas las cosas que tenia para decirte murieron, quedaron en ese lugar y para siempre. Estan enterradas en esa esquina. Murieron para siempre ese verano de Rosario.
Todos eran felices (la gente normalmente es feliz en diciembre), las vacaciones ya estaban ahi, era el momento de ser uno mismo y no un engranaje mas, de relajarse y vivir. Yo estaba en otra, no podia quitarme esas palabras tuyas, que daban vueltas y vueltas, no podia aguantar todo eso que sentia, que me habia hecho tan feliz, y ahora me provocaban un vacio muy grande.
A veces quiero volver a ese lugar, agarrar todo eso que murio en ese lugar, y llevartelo y que lo sepas, solo eso, (cuando me acuerdo de que murieron, instantaneamiente necesito ir a buscarlas), jugar con las palabras para decirlo de una forma que no te cause gracia, que lo sepas y no opines al respecto, podria herirme mucho.
Creia que las palabras habian muerto. Que ya no estaban en mi. Que el tiempo borra todo.
Que ingenuo. No es el tiempo quien borra todo, sino nosotros.